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¿Alguna vez te has planteado incluir el yoga en tu práctica habitual de deporte? Hasta hace no mucho, en el groso general de la sociedad se entendía esta disciplina como un deporte suave, similar a la meditación o a ejercicios alternativos centrados más en el ejercicio de la mente que del cuerpo. ¡Gran error! Pues está más que demostrado que el yoga es una disciplina milenaria que se originó en la India y que cultiva tanto el bienestar físico como el de la mente.

Y no, no es necesario aplicarlo a nuestras rutinas deportivas porque lo digamos nosotros. Te lo confirma la ciencia: el yoga es la medicina para el cuerpo y para el corazón, y practicarlo con regularidad permite alcanzar nuestros objetivos de fuerza, estabilidad e incluso velocidad, además de ser beneficiosa para prevenirnos ante lesiones. A los estudios provenientes de la India se han sumado con los años diferentes estudios de realizados en centros médicos de investigación y universidades de renombre como Duke, Harvard o la Universidad de San Francisco, ciudad que propulsó el yoga en la cultura occidental durante los años 60.

A continuación enumeramos algunos de los muchos beneficios que aporta practicar yoga de manera habitual y que tal vez no conocías.

  • Alivia el dolor

Diversos estudios confirman que el yoga alivia la mayoría de dolores crónicos. Un grupo de investigación alemán descubrió que al hacer yoga, las personas que padecían dolor de cuello crónico sentían que el dolor iba disminuyendo con la práctica del yoga Iyengar. Por otro lado, un estudio de la UCLA con mujeres jóvenes que padecían artritis reumatoide (enfermedad autoinmune que provoca dolor articular muy intenso y reduce la movilidad), descubrió que tras seis semanas de práctica de yoga Iyengar, la mitad de las mujeres redujeron su dolor y los niveles de ansiedad y depresión que padecían.

Sobre todo destacan los beneficios para reducir el dolor de espalda o lumbar. En una investigación del «Group Health Research Institute» en Seattle participaron más de 200 personas con dolor lumbar. Se les dio clase de yoga con estiramientos y presentaron menor dolor y más movilidad durante varios meses. 

  • Mejora la concentración

Gracias a la coordinación de los movimientos posturales junto con la respiración, la persona que practica yoga debe estar en todo momento atento a lo que sucede en su cuerpo y cómo debe moverse. Esta concentración mejora la agilidad mental considerablemente; investigadores de la Universidad de Illinois descubrieron que justo después de 20 minutos de Hatha Yoga, los participantes eran capaces de realizar unos test de desafíos mentales más rápido que precisamente después de ir a caminar a paso ligero o a correr.

  • Reduce el estrés y descansamos mejor

¿Cuando vas a dormir te cuesta conciliar el sueño, o por las mañanas levantarte es una pesadilla? Un estudio realizado por la Universidad de Duke afirma los beneficios del yoga ante trastornos del sueño gracias a sus posturas en las que los músculos se estiran y relajan, además de la coordinación de la respiración que hemos mencionado más arriba, que sirve para atenuar la frecuencia cardíaca y relajar mente y cuerpo.

  • ¡Cuida tus articulaciones!

Las asanas (o posturas) de yoga son beneficiosas para mantener lubricadas las articulaciones complejas formadas por cartílagos, las cuales con el envejecimiento tienden a deshidratarse y apenas reciben oxígeno y nutrientes al haber menor irrigación sanguínea. Contra esto, se recomienda practicar el saludo al sol todas las mañanas, un ciclo de asanas que se repiten mínimo 3 veces, y aporta esa elasticidad en las articulaciones y las activa desde bien temprano.

  • Mejora la flexibilidad y el equilibrio

Esto puede parecer algo obvio, pero a veces se le deja de dar la importancia que realmente merece. La flexibilidad es una cualidad que se pierde muy rápido con los años, pero que con una práctica habitual de yoga se consiguen resultados óptimos con gran velocidad. Además, no hace falta «ser un chicle» para comenzar a hacer yoga, ¡la flexibilidad se trabaja!

Por otro lado, el equilibrio también se consigue gracias a numerosas posturas de yoga que, gracias a la concentración y la calma, con la práctica no te costarán nada, y mantenerte sobre un pie en la famosa postura del árbol se convertirá en tu asana favorita.

  • Fortalece el suelo pélvico

Un grupo de Investigadores de UC San Francisco (UCSF) descubrieron que un programa de yoga especialmente diseñado con determinados ejercicios posturales puede ayudar a las mujeres obtener más control sobre el control de la micción y evitar la salida accidental de la orina. Seguramente porque con el yoga se llega a ser más consciente, tener mayor relajación y aliviar ansiedad y el estrés, tal y como explica el autor Alison Huang, MD, profesor adjunto en la Facultad de medicina de la UCSF.

  • Nos mantiene en forma y quemamos calorías

Sí, haciendo yoga se suda. Determinadas ramas de esta disciplina como el Vinyasa yoga, son especialidades que llevan la actividad cardíaca a un ritmo más constante y acelerado debido a las series de asanas en constante movimiento. En un estudio de la Universidad Adelphi que fue publicado en «Medicine & Science in Sports & Exercise», se descubrió que en un programa de yoga de 15 minutos, el gasto calórico medio fue de 7 kcal por minuto, que equivale a quemar unas 507 calorías por hora, o a correr casi 2 km en 11 minutos.

Estos son algunos de los beneficios que destacamos de practicar yoga, pero existen muchos más que pueden mejorar nuestra vida tanto a nivel físico como mental. ¡Anímate a añadir el yoga en tu actividad deportiva y verás los cambios que se producen en tu día a día!

¿Practicas yoga? ¡Cuéntanos cuál es tu postura favorita!